El enlace veraniego de Fabio y Teresa.

Era la una del mediodía, 30º en la calle y 32º dentro de La Pocilga. Y de repente, me aparece el ya famoso oficiante con una camiseta hawaiana, con un sospecho parecido a Mágnum P.I., su medallón colgado del cuello y un disco de Juan Luis Guerra en la mano.

Detrás venía una pareja. Los dos la mar de apañaos. Él con el primer botón desabrochado y ella con un vestido con un motivo de gafas de sol, sin nada de escote y un ramo de flores en la mano. Preciosos. Y allí estaba yo, orgulloso de que se me volvieran a sentar encima para darse el sí quiero. Y esta vez con amor verdadero y del bueno.

Fue una ceremonia alegre, íntima, y veraniega. Incluso Quico, el padrino online, también se había vestido para la ocasión. Pero sobre todo, y como siempre, fue un enlace lleno de amor. Fabio y Teresa, Teresa y Fabio ahora son uno (no sé que me pasa. Hoy me habéis pillado romántico).

De los novios, no sé nada. Eso es que seguirán celebrando la noche de bodas. ¡Toma que toma!

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